Camila y Ladislao - una historia de amor ???

 

Tengo la costumbre de ver nuevamente películas que vi en otra época de mi vida; sentir y ver cómo he cambiado en relación a otras épocas comparando lo que me despierta el cine. Hace poco decidí ver Camila otra vez, la supuestamente romántica historia de Camila O'Gorman. Y digo supuestamente porque no puedo creer que a los 18 años me haya enamorado esta historia. Bueno, creo por suerte uno va cambiando. Quisiera compartir lo que vi ahora o lo que concluí, más corto, luego de verla. 

A Camila la mató el complejo de Edipo de su padre, el miedo al qué dirán de unos pobres viejos que manejaban el país (que se comportaban igual que las propias mujeres a las que despreciaban) y la envidia de su amante.

Sí, envidia de tener a su lado una mujer con un nivel de valentía que él nunca soñaba en alcanzar.

Aclaremos, Ladislao no era sacerdote por fe, sino porque su vida no tenía otro fin.

 El aseguró la muerte de Camila no sustentado en su fe, sino en la envidia porque la valentía y coraje de Camila era mayores que sus supuestas creencias y dogmas católicos y entonces vino la culpa y entonces la renuncia y el no animarse a un simple hecho que hubiera salvado la vida de Camila y la de su hijo (algunas crónicas dicen Camila estaba embarazada, otras que no se sabe y que queda en la parte romántica de la historia).

 Y a Camila no la mató su amor, ni el seguir al hombre que amaba, sino la tonta creencia que tenemos todos los seres humanos hasta hoy que podemos cambiar al ser amado. Camila creía a pie juntillas que su amor podía hacer que Ladislao eligiera a su mujer por sobre su fe, pero no fue así.

 Lamentablemente esta reflexión llega porque estamos viviendo días que plasman repetidamente esta creencia y el temor en una sociedad, tan machista que no puede asegurar la justicia ni mucho menos la protección a la vida de las mujeres víctimas del abuso.

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